Mosquitos, lo que sus alas nos dicen sobre ellos

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Los mosquitos de una misma especie presentan disimilitudes en la forma de sus alas, dependiendo no sólo de su sexo y el rol funcional de esta parte de su cuerpo sino también de factores ambientales externos. El estudio de estas variaciones puede aportar información sobre su ecología y comportamiento, relevante para las campañas de control de vectores. Asi lo explica un estudio realizado en Baleares sobre Aedes albopictus, el mosquito tigre.

La morfometria geométrica es una herramienta utilizada para describir variaciones en la forma de organismos, mediante la posición relativa de determinados puntos. Las alas de los insectos son estructuras ideales para este tipo de estudio debido a su forma bidimensional y a que las uniones anatómicas naturales de las venas de las alas son ideales para la recopilación de puntos de referencia. 

Esta metodología ha demostrado ser eficaz para estudiar disimilitudes morfológicas y micro/macroevoluciones en poblaciones de mosquitos, causadas por presiones exógenas o endógenas, y que pueden afectar de forma distinta a machos y hembras. Los patrones de formas de las alas de los mosquitos pueden aportar información sobre su ecología y comportamiento, de interés en las campañas de control de vectores.

Un estudio realizado en Mallorca sobre la especie invasora establecida en Baleares Aedes albopictus (mosquito tigre), vector en Europa del dengue y chikungunya, investiga su dimorfismo sexual basándose en las variaciones de la forma de las alas y analiza si las poblaciones de machos y hembras son influenciadas de manera diferente por las presiones selectivas en Baleares. Los factores ambientales pueden afectar rasgos tan importantes como la longevidad, el tamaño corporal, el desarrollo larvario o la fecundidad de los mosquitos, asi como su comportamiento en relación con la actividad de vuelo, la búsqueda de hospedadores o la frecuencia de alimentación.

La geometria de las alas

Nada parece ser casual en la geometria de las alas de los mosquitos. Su forma está relacionada con las frecuencias específicas que emiten al batirlas y que hacen posible su comportamiento sexual de apareamiento selectivo con miembros de su misma especie.

Pero además, la forma de esta pieza de su cuerpo responde a necesidades funcionales que marcan diferencias entre machos y hembras. Por lo general, los machos permanecen cerca de los sitios de reproducción, alimentándose de fuentes de azúcar, como flores, o descansando en la vegetación esperando a que las hembras se apareen. En cambio las hembras deben buscar hospedadores para obtener sangre para realizar la ovogénesis y buscar hábitats acuáticos para la oviposición.

De acuerdo a estudios realizados, los patrones de forma de las alas son específicos de cada sexo y reflejan los mecanismos empleados por cada sexo para hacer frente a las presiones selectivas.

Estudio en Baleares

El estudio Evidence of Wing Shape Sexual Dimorphism in Aedes (Stegomyia) albopictus in Mallorca, Spain, realizado por Júlia López-Mercadal, Carlos Barceló y Miguel Angel Miranda de la Universitat de les Illes Balears (UIB),  y André Barretto Bruno Wilke de la Universidad de Miami, analiza los patrones de variación en la forma de las alas de Ae. albopictus, machos y hembras, recolectados en el campus de la UIB en Palma de Mallorca.

Los autores han analizado el ala izquierda de ejemplares adultos, capturados en otoño de 2017, y de mosquitos criados en condiciones de laboratorio a partir de huevos recolectados mediante trampas de oviposición desplegadas durante la primavera y el verano de 2018.

En total se realizó el análisis de 241 alas izquierdas, 123 de hembras y 118 de machos, basándose en 18 puntos de referencia. Las coordenadas de estos puntos de referencia se ubican en intersecciones formadas por las venas de las alas, puntos que fueron seleccionados por ser homólogos y presentes en todos los representantes de la familia Culicidae.

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Los resultados indicaron altos niveles de dimorfismo sexual entre Ae. albopictus machos y hembras. Se observó que las alas de los machos eran estrechas y alargadas, mientras que las hembras eran más anchas y cortas. 

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Las diferencias más marcadas se observaron en las zonas de contracción central del ala (puntos 2, 10, 17 y 18) probablemente debido a las diferentes necesidades de estabilidad mecánica y robustez de las alas. El comportamiento cambiante de la actividad de vuelo debido a la búsqueda de hospedadores, las ingestas de sangre y la oviposición de las hembras pueden ser factores importantes que determinan estas diferencias en la forma de las alas entre machos y hembras.

Los resultados también mostraron que la variación del patrón de la forma de las alas estuvo asociado con la estacionalidad, encontrando que la superposición de formas se dió en mosquitos de ambos sexos recolectados en primavera. Por el contrario, los mosquitos hembras recolectados durante el otoño mostraron niveles más bajos de similitud en el patrón de la forma de las alas en comparación con el verano y la primavera. Los factores locales abióticos, como la temperatura, la humedad, el paisaje y la presencia de criaderos, podrían influir en la microevolución de la especie.

Estos hallazgos indican que diferentes condiciones (extrínsecas o intrínsecas) de cada temporada pueden afectar significativamente en la forma del ala en ambos sexos de Ae. albopictus y, posiblemente, en otros rasgos morfológicos y fisiológicos. 

Según los autores, estos resultados deberian tenerse en cuenta para el desarrollo de estrategias de control de mosquitos más eficaces y específicas.

Fuente: Evidence of Wing Shape Sexual Dimorphism in Aedes (Stegomyia) albopictus in Mallorca, Spain, Frontiers in Ecology and Evolution 

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